Lo que podemos hacer por las personas de nuestro alrededor que padecen ansiedad

Identificar el problema
Es importante conocer los síntomas y señales de alarma para poder ayudar a nuestro ser querido a reconocerlos y tomar conciencia de ellos, para que pueda buscar la ayuda profesional que mejor encaje con él o con ella.

Como ya habrás descubierto, la ansiedad es un trastorno que puede afectar de diferentes maneras dependiendo de las personas. No todos los pacientes de ansiedad tienen los mismos síntomas, pero algunos son más comunes que otros. Es importante que si alguien de tu entorno padece ansiedad, conozcas cuáles son sus síntomas para poder identificar si padece este trastorno o no, y ayudarle a que pueda solucionarlo.

Si notas que la persona en cuestión está muy nerviosa o baja de ánimos, se adelanta a posibles problemas que puedan surgir de una situación, le
cuesta concentrarse, no puede conciliar el sueño o incluso evita ciertas situaciones, puede que su ansiedad se esté manifestando. Que no te dé
miedo hablar con él/ella. La situación no se va a resolver sola. Puedes intentar alguno de los consejos que te contamos a continuación.

Aceptar con normalidad que nuestro familiar padece ansiedad
Es muy probable que cuando un ser querido te comente que padece un trastorno de ansiedad, no sepas como manejar la situación. No te preocupes, es normal. Como hemos visto, los trastornos mentales no están arraigados en nuestra sociedad y no tenemos una experiencia pasada que nos ayude a saber cuál es la mejor manera de reaccionar.

Lo primero que puedes hacer para aceptar que tu familiar o amigo padece ansiedad, es informarte del trastorno que sufre. Si esta guía
ha llegado a tus manos, ya vas por el buen camino. Si necesitas más información, siempre puedes hablar con un profesional.

¿Cómo podemos ayudarles?
Convivir con una persona con ansiedad requiere tener en cuenta una serie de cuidados para ayudarle a sobrellevar sus síntomas o factores de riesgo.

1. Ponte en el lugar de esa persona
Ten en cuenta que no sufre de ansiedad porque desee sufrirla, no es una decisión, sino que tiene un por qué y una utilidad. Cuando se vuelve excesiva, desadaptativa e interfiere con la vida diaria, se necesita ayuda. De hecho, nadie es inmune a la ansiedad, en algún momento de la vida podemos padecerla, solo que hay personas más propensas a experimentarla.

2. Mantén la comunicación
Es importante que mantengas una actitud comunicativa con la persona que padece ansiedad, solo así podrás conocer cuáles son sus preocupaciones y sentimientos respecto a la situación.

Ayúdale a verbalizar lo que siente y evita así que pueda caer en la frustración. Puedes establecer horarios para hablar, responde a sus preguntas, aclara la situación y comparte con él/ella sus avances positivos.

3. Comparte con la persona momentos tranquilos
Es importante que la persona pueda tener una buena calidad de vida, incluso bajo circunstancias adversas.
Compartir momentos tranquilos ayuda mucho. Realizar alguna actividad conjunta que pueda romper el círculo de apatía en el que a veces se ven atrapadas las personas que tienen ansiedad, puede ser muy beneficioso: hacer yoga, meditar o incluso salir a pasear. Estas no son actividades mágicas, pero pueden ayudar. Cada paciente tiene que encontrar la actividad que mejor le ayude en cada momento. La idea es que se pueda disfrutar de la compañía mutua para aliviar el malestar que sentís los dos.

4. Permítele su espacio personal

Aunque es importante que compartas tiempo con esa persona que padece ansiedad, también lo es que le des su espacio para que pueda estar solo/a un rato durante el día.

Permítele hacer actividades por su cuenta, puedes acompañarlo/a de vez en cuando, pero es importante que no le presiones y le permitas tener espacio para su privacidad.

5. Ten paciencia

Es fácil perder la paciencia cuando un familiar con el que convivimos tiene síntomas de ansiedad, queremos verlo en buen estado rápido y que supere lo que le sucede lo antes posible.

Valora los progresos que presente por muy pequeños que sean y ayúdale a que él mismo reconozca y valore sus propios avances y el esfuerzo hecho.

Celebra cada logro, por ejemplo, si amanece feliz y optimista, dispuesto a afrontar el día. Felicítale, hazle saber que esa es la actitud correcta. Pero si tiene ansiedad horas después, habla con él o ella y con paciencia aclárale la duda o inquietud que pueda estar despertando su ansiedad.

6. Recomienda ayuda profesional

Si aún no está tratado por un profesional, puedes sugerirle buscar ayuda de expertos. Explícale de modo cercano y empático los beneficios que tiene y cómo le pueden ayudar a tratar esta situación. Puedes incluso comentarle que, igual que trabajamos la salud física, tenemos que tratar nuestra salud mental. Como hemos visto, todos los trastornos de ansiedad tienen tratamiento.

7. Algunas frases que deberías evitar cuando tratas con una persona con ansiedad

“Deja de preocuparte”, “Cálmate”, “Debes intentar superarlo y espabilar”, “Ignóralo y piensa en otra cosa”, “No te enfades”, “Debes intentar superarlo”, “Tu problema es que piensas demasiado”, “No le des más vueltas a las cosas”, “Todo está en tu cabeza, no es real”, “Eres muy negativo, tienes que ver el lado positivo”, “No tienes problemas graves, hay gente que está mucho peor en este mundo”.

8. Frases que sí podrías utilizar

“Lo que estás sintiendo es más común de lo que crees, “Aquí estoy para lo que necesites”, “Te apoyo”, “Es normal lo que sientes”, “Podemos hablar de lo que quieras”, “Cuando te sientas preparado, podemos buscar ayuda profesional”, “Es un síntoma, no es que seas así”.

La importancia de la concienciación y aceptación

Como hemos visto, los pacientes que padecen alguna enfermedad mental, además de lidiar con todos los problemas que derivan de su enfermedad y sus tratamientos, también tienen que sufrir el estigma social que esto supone. Actualmente, sigue existiendo un tabú alrededor de la necesidad de consultar a un profesional. Ya sea por la falta de información y los estereotipos, pocos pacientes afirman abiertamente que acuden a estos profesionales de la salud. Incluso, aquellas personas a las que se les anima a acudir a uno, en muchas ocasiones se ofenden y les cuesta mucho dar el primer paso en su camino a la recuperación.

Para normalizar los trastornos mentales, entre los que se incluyen los trastornos de ansiedad, es condición necesaria la concienciación de la sociedad y su aceptación. Los trastornos de salud mental son más habituales de lo que estamos acostumbrados y de lo esperable a priori. La ansiedad es uno de los trastornos más comunes en nuestra sociedad. Nadie está libre de padecerla algún día. Por ello, es muy importante su aceptación y normalización para que la recuperación de los pacientes sea más sencilla, y esté menos rodeada de un halo de vergüenza, estigma y culpa. En nuestra sociedad llevamos años practicando el culto al cuerpo, siendo conscientes de la importancia de cuidar nuestra salud física. Bien, pues es el momento de dar un paso más, y dedicarle la misma importancia al cuidado de nuestra salud mental. Sin estigmas, ni complejos, cuidemos nuestras mentes y las de los nuestros.