Los principales síntomas de ansiedad son:


Problemas de sueño: insomnio o dificultad para conciliar el sueño
Los trastornos del sueño son muy comunes entre las personas que padecen ansiedad y pueden ir desde tener dificultad para conciliar el sueño, despertarse en mitad de la noche hasta despertarse con sensación de no haber descansado bien. Además, el hecho de estar durmiendo poco y mal suele generar gran preocupación, lo cual agrava la dificultad para conciliar el sueño y la fatiga general. Por ello, es importante tratar de poner solución a este síntoma. El uso de productos específicos para el sueño es recomendable de forma puntual, pero no van a ayudar en el medio y largo plazo. Lo ideal cuando se sufren problemas de sueño a causa de la ansiedad es tratar el problema de raíz y tratar el trastorno de ansiedad; tratando los síntomas de ansiedad con lasea se mejora entre otros la calidad y duración del sueño tras 4 semanas de uso continuado.
Dolor de estómago, molestias gastrointestinales
La ansiedad provoca una gran cantidad de problemas gastrointestinales siendo el estómago uno de los primeros afectados por la ansiedad.
Entre los problemas gastrointestinales podemos encontrar: diarrea, estreñimiento, hinchazón, dolor de estómago, náuseas o digestiones pesadas entre otros.
Uno de los más comunes es el dolor de estómago, el cual puede manifestarse de diferentes formas, puede localizarse en la boca del estómago o ser un dolor abdominal, ser un dolor punzante o continuado.
Tensión muscular o dolor de espalda
La tensión muscular está fuertemente vinculada a la ansiedad. Es posible que la tensión muscular como tal aumente la sensación de ansiedad, al igual que es posible que la ansiedad conduzca a una mayor tensión muscular, o que la causa de ambas sea un tercer factor. Esto es lo que a su vez causa síntomas como dolores y molestias de espalda o cuello, rigidez muscular y dolores de cabeza.
Fatiga, cansancio
Fatigarse fácilmente o tener sensación de agotamiento (o un agotamiento real) es común cuando se sufre ansiedad y puede deberse al hecho de padecer otros síntomas como tensión muscular, falta de sueño reparador, mente acelerada, etc. Pero es importante destacar que también puede indicar otros trastornos de salud.
Cefaleas o dolores de cabeza
Palpitaciones o taquicardias
Dolor o presión en el pecho
Sudoración
Náuseas o vómitos


Nerviosismo
Sensación de agobio o angustia
Pensamientos recurrentes
Pensamientos acelerados
Irritabilidad
La mayoría de las personas con trastornos de ansiedad también experimentan irritabilidad excesiva, especialmente cuando su ansiedad está en su etapa más crítica. Dado que la ansiedad está asociada a una alta agitación y preocupación excesiva, no es sorprendente que la irritabilidad sea un síntoma común.
Preocupaciones constantes
Uno de los síntomas más comunes de un trastorno de ansiedad es la preocupación excesiva y constante. Lo consideramos un problema cuando es grave e intrusiva y afecta a la capacidad para concentrarse y para realizar las tareas diarias. Además, aparece de manera automática sin que prácticamente nos demos cuenta, escalando rápidamente el nivel de preocupación.
Dificultad para concentrarse o mala memoria
La mayoría de las personas con trastorno de ansiedad sufren también dificultad para concentrarse o incluso sensación de que la mente se «queda en blanco». Además, esta falta de concentración está muy unida a los problemas de memoria (puede resultar difícil intentar recordar y también retener la información en el momento). Esto lo explican algunos estudios que muestran que la ansiedad puede interrumpir la memoria funcional, un tipo de memoria responsable de retener información a corto plazo.
Estado de ánimo deprimido
Pérdida de interés, insatisfacción en las diversiones, depresión o cambios de ánimo durante el día.
Sentimientos de agitación, inquietud o impaciencia
La agitación es un estado desagradable de emoción o excitación intensa, que ocurre porque el cerebro cree que ha percibido un peligro y comienza a preparar el cuerpo para reaccionar ante la amenaza, y parte de su sistema nervioso se activa. Estos efectos serían útiles en el caso de una verdadera amenaza, y sin embargo, si el miedo está solo en la cabeza de quien padece ansiedad, puede llegar a ser muy desagradable y tener consecuencias en nuestro día a día, ya que desencadena efectos por todo el cuerpo, como el pulso acelerado, palmas de las manos sudorosas, manos temblorosas y boca seca.
Temores excesivos o irracionales
Pueden ser temores a la oscuridad, a los desconocidos, a quedarse solo, a los animales, al tráfico, a las multitudes, a una determinada situación o persona concreta.
Ataque de ansiedad
Un ataque de ansiedad es una avalancha súbita de miedo o malestar intenso que en pocos minutos alcanza su máxima intensidad. Este miedo extremo suele estar acompañado por aceleración del pulso, ritmo cardíaco rápido, sudoración, temblores, falta de aliento, presión en el pecho, náuseas, sensación de ahogo, llantos, mareo y miedo a morir o perder el control. Los ataques de ansiedad aparecen de forma súbita, incluso desde un estado de calma, y en pocos minutos alcanzan su máxima intensidad. Un ataque de ansiedad no es peligroso en sí mismo, pero sí puede ser indicativo de un trastorno de ansiedad grave, por lo que se recomienda visitar a un especialista (psiquiatra o psicólogo) o al médico de cabecera.
Bajo cualquier duda consulte a su médico. Esta información es orientativa y no pretende sustituir el consejo de un médico.
